Alforja. Castrillo.
Desde aquel octubre del 91 en que la tradición de tres generaciones de herreros y el espíritu innovador decidieron apostar sin faroles por una vida dedicada a la creación artesanal ha llovido mucho. Pero no se ha desperdiciado ni una gota en esta trayectoria de continua superación técnica y creativa. El objetivo estaba claro: la autenticidad. Las obras de ALFORJA-CASTRILLO (padre e hijo) rebosan artesanía por los cuatro costados, pero tambíén imaginación e ingenio. No ha habido pasos para atrás ni estancamientos en un camino donde todavía tienen mucho que decir: torrente siempre a punto de desbordarse por nuevos cauces con los que empaparnos de frescura.
Los trabajos de este taller de la Montaña Palentina (Tarilonte de la Peña) es atemporal, como todo lo que respira ARTE. Lleva aparejada la exclusividad, ya que el componente manual abarca toda la producción y cada pieza muestra un acabado diferente, tanto en su aspecto de forja como en los de madera o alfarería.
No conseguirá el tiempo, por más que hilen las Parcas, romper el sortilegio que da a los trabajos de ALFORJA-CASTRILLO el carácter de JOYAS; más bien al contrario, nos encontramos claramente ante unas piezas que, como los buenos vinos, ganarán bajo la pátina de los años, con la ventaja de no tener asignada fecha alguna de caducidad. Quien las descubra en el futuro insondable, sabrá que sujeta entre sus manos un tesoro.
Algunas creaciones...